Soñar con cabalgar: Dominio de tus instintos

Soñar con avestruces: ¿Vanidad o llamada al arrepentimiento?

 ¡JESÚS VENCIÓ A LA MUERTE!

¡Aleluya! Si estás leyendo esto, ESCRIBE “AMÉN” si ya dejaste las filas del enemigo y ahora eres un soldado de la luz. Porque “si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Y aunque el mundo te hable de psicología o casualidades, tú sabes que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). ¡Despierta, guerrero! Hoy vamos a descifrar lo que el Señor te revela cuando aparece un avestruz en tus sueños. Porque ni una pluma cae sin Su permiso (Mateo 10:29).


Soñar con avestruces: ¿Vanidad o llamada al arrepentimiento?

Cuando ves un avestruz en sueños, no es un simple animal: es una advertencia divina. Así como el avestruz mete la cabeza en la tierra, el enemigo quiere que tú enterres tu fe en discursos vacíos y vanas filosofías. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

Ese sueño te dice: ¡Deja de escuchar voces que no edifican! Porque “toda palabra vana que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36). Pero también es una invitación a reconocer tus errores. El avestruz no vuela, pero corre; tú no puedes huir de tus pecados, sino confesarlos y dejarlos en la cruz. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).


Avestruces corriendo: Huida o victoria

Si ves avestruces corriendo, cuidado: estás evadiendo problemas que el Espíritu Santo quiere que enfrentes. No son tus fuerzas, sino “la armadura de Dios” (Efesios 6:11) la que te sostiene. Esos problemas no desaparecen; solo se esconden para atacarte después. Pero tú, que eres más que vencedor (Romanos 8:37), declara: “No huiré, porque el Señor es mi escudo y mi fortaleza” (Salmo 28:7).

Y si estás cazando avestruces, el sueño revela que hay personas que te deben dinero o compromisos, pero te evitan. No te angusties, porque “Jehová es mi juez y mi abogado” (Isaías 33:22). Ponlo en oración y deja que Él actúe, porque “mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).


Nido de avestruces: Éxitos que vienen de Dios

Soñar con un nido y huevos de avestruz es promesa de bendición profesional. Así como el avestruz deposita sus huevos en la tierra, Dios deposita en ti dones y talentos para que florezcan. “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel” (Lucas 16:10). Prepárate para distinciones que no te ensoberbecerán, sino que te humillarán para darle gloria a Él.

Pero si los huevos están rotos, ¡no temas! Es señal de que vendrán inconvenientes, pero “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Actúa con serenidad y cautela, porque la paciencia es fruto del Espíritu (Gálatas 5:22). Incluso lo roto, Dios lo restaura: “Yo os daré vida en los lugares secos” (Isaías 43:19).


Conclusión: Deja de correr y ponte en pie

Hermano, el avestruz no puede volar, pero tú tienes alas de águila (Isaías 40:31). No enterres tu cabeza en la arena del miedo, la vanidad o la evasión. Enfrenta tus problemas con la Palabra, porque “la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Hoy te profetizo: todo discurso vano que haya sembrado confusión en tu vida, cae en el nombre de Jesús. Toda deuda no pagada, todo compromiso evadido, será resuelto por el Juez Justo. Y si ves huevos rotos, declara que Dios hace nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5).


“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21).


¡FUERA LA EVASIÓN, DENTRO LA VALENTÍA!

Escribe abajo: “¡VENGO, SEÑOR, A TUS PIES!” y comparte esta revelación con otro soldado. Porque el que sueña con avestruces, pero confía en el León de Judá, nunca será avergonzado.

Comentarios