SOÑAR CON AVENA: EL CEREAL QUE REVELA TU PROSPERIDAD

SOÑAR CON AURA: LA ENERGÍA QUE REVELA EL ALMA

 


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SOÑAR CON AURA: LA ENERGÍA QUE REVELA EL ALMA

Desde el punto de vista del Diablo (la mentira de la energía sin Creador):

Satanás te muestra auras en sueños para que creas que la energía que te rodea es una fuerza impersonal que puedes controlar y que determina tu destino. El enemigo te susurra: "El aura es tu energía, tus cualidades, tu personalidad. Depende de ti. Si tu aura es verde, eres carismático. Si es roja, eres luchador. Si es azul, eres sincero. Tú decides quién eres". ¿Y qué logra? Que pongas tu confianza en fuerzas ocultas, en el color de tu energía, en tu propia personalidad, olvidando que "el hombre no es dueño de su camino" (Jeremías capítulo diez versículo veintitrés). Si ves un aura en un enemigo, el diablo te dice: "Él triunfará sobre ti, no hay nada que puedas hacer". El mensaje del enemigo es: "Tu aura es tu dios. La energía es tu destino. Los colores determinan quién eres". Mentira. Porque "Dios creó al hombre a su imagen" (Génesis capítulo uno versículo veintisiete). El diablo quiere que creas en energías impersonales. Dios quiere que creas en un Creador personal.


Desde el punto de vista científico (parapsicología y psicología de la percepción):

Soñar con auras activa áreas cerebrales vinculadas a la percepción de energía sutil, la interpretación de colores y la evaluación de personalidades. El aura es un concepto de la parapsicología que describe un campo energético alrededor del cuerpo. En sueños, activa la corteza visual (procesamiento de colores) y la corteza prefrontal ventromedial (asignación de significado simbólico). Soñarse con una aureola sobre la cabeza es un buen signo que anuncia éxitos y nuevas amistades, activando el núcleo accumbens (anticipación de éxito) y la corteza orbitofrontal (optimismo social). El aura en otra persona es un signo importante; si es un enemigo, él o ella triunfará sobre el soñante, activando la amígdala (anticipación de derrota) y la ínsula (frustración anticipada). El aura simboliza la energía, cualidades y personalidad desde el nacimiento; su aparición sirve para analizar a quienes nos rodean, no necesariamente con significado premonitorio, activando la corteza prefrontal medial (teoría de la mente) y el hipocampo (memoria de relaciones). La interpretación depende del color y de a quién pertenece. Aura verde: personas carismáticas y determinadas. Aura cobre: altruistas, bonachonas, ingenuas. Aura roja: brío, optimismo, grandes ambiciones, luchadores. Aura azul: facilidad para comunicarse, amantes de la sinceridad, directos. Aura púrpura: desapego material, aspiraciones espirituales. Aura naranja: activas, sociables, luchan contra la injusticia. Aura amarillo: mentes ágiles, ideas brillantes, atentos, manejan muchas cosas pero se olvidan de sí mismos. No hay profecía sobrenatural: tu cerebro procesa percepciones de personalidades y energías simbólicas usando los colores del aura como metáfora de los rasgos de carácter.


Desde el punto de vista del Cristianismo (la verdad que confronta):

¡Escúchame bien, que buscas colores en tu energía! Soñar con auras no es solo un reflejo de cualidades o personalidades, es Dios mostrándote que la verdadera luz que debe brillar en ti no es un color místico, es Cristo en ti. La Escritura es clara: "Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder" (Mateo capítulo cinco versículo catorce). Así que si sueñas con una aura o aureola sobre la cabeza, es un buen signo que anuncia éxitos y nuevas amistades. Esto puede ser una bendición, pero cuidado: "No sea que tu luz sea oscuridad" (Mateo capítulo seis versículo veintitrés). La verdadera aureola no es energía mística, es la gloria de Dios reflejada en tu vida.


El aura o aureola en la cabeza de cualquier otra persona es un signo importante, pero si se trata de alguien conocido como enemigo, él o ella seguramente triunfará sobre el soñante. Esto es una advertencia. "No te alegres cuando cayere tu enemigo" (Proverbios capítulo veinticuatro versículo diecisiete). Pero no temas. "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Romanos capítulo ocho versículo treinta y uno). El triunfo de tu enemigo es temporal. La victoria de Dios es eterna.


El aura es la energía que nos acompaña desde el nacimiento. Esto no es bíblico. El hombre no tiene una "energía" que lo rodea. Tiene un alma creada por Dios. "Y formó Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis capítulo dos versículo siete). No busques auras. Busca al Dador del aliento.


Para una interpretación adecuada, es necesario establecer el color del aura. Los colores pueden darte pistas sobre la personalidad, pero no definen a la persona. Solo Dios conoce el corazón. "El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (Primera de Samuel capítulo dieciséis versículo siete).


Aura verde: personas carismáticas y determinadas. Está bien, pero "no se alabe el valiente en su valentía" (Jeremías capítulo nueve versículo veintitrés).


Aura cobre: altruistas, bonachonas, ingenuas. "Sean prudentes como serpientes" (Mateo capítulo diez versículo dieciséis). La ingenuidad sin prudencia es peligrosa.


Aura roja: brío, optimismo, grandes ambiciones. "No os jactéis de vuestras ambiciones, pues la vida es un vapor" (Santiago capítulo cuatro versículo catorce, paráfrasis).


Aura azul: facilidad para comunicarse, sinceros, directos. "Hablad verdad, pero con amor" (Efesios capítulo cuatro versículo quince). La sinceridad sin amor es hiriente.


Aura púrpura: desapego material, aspiraciones espirituales. "Poned vuestra mira en las cosas de arriba" (Colosenses capítulo tres versículo dos). Eso es bueno, pero cuidado con el orgullo espiritual.


Aura naranja: activas, sociables, luchan contra la injusticia. "Defended al débil y al huérfano" (Salmo ochenta y dos versículo tres). Bueno, pero que tu justicia no sea farisea.


Aura amarillo: mentes ágiles, ideas brillantes, atentos, pero se olvidan de sí mismos. "¿Qué aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?" (Mateo capítulo dieciséis versículo veintiséis). Cuídate de no descuidar tu propia alma.


Conclusión final: Las auras en tus sueños no son tu destino. Son un espejo de cómo percibes las cualidades de los demás y de ti mismo. Pero la verdadera luz no es un color. Es Cristo. "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas" (Juan capítulo ocho versículo doce). No necesitas buscar tu aura. Necesitas que la luz de Cristo brille en ti. "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo" (Segunda de Corintios capítulo cuatro versículo seis). No te preocupes por el color de tu energía. Preocúpate por reflejar a Cristo. "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo capítulo cinco versículo dieciséis). ¿Vas a seguir buscando auras místicas? ¿O vas a dejar que la luz de Cristo brille en tu vida?

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