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SOÑAR CON ARTE: LA CREACIÓN QUE REVELA TU CORAZÓN
Desde el punto de vista del Diablo (la mentira de la fama sin Dios):
Satanás te muestra arte en sueños para que creas que tu valor está en el reconocimiento de los hombres. El enemigo te susurra: "Deseas relacionarte con personas importantes, figurar, sobresalir en el medio social, la política, el comercio o el ámbito intelectual. Eso es lo que importa: que te reconozcan, que te aplaudan, que te admiren". ¿Y qué logra? Que vendas tu alma por un poco de gloria terrenal. Si ya tienes notoriedad, el diablo te dice: "Mira qué importante eres, qué bien te va". Si eres alegre y dicharachero, te susurra: "Disfruta la fiesta, la vida es una fiesta, no necesitas a Dios". El mensaje del enemigo es: "El arte es tu dios. La fama es tu recompensa. La sociedad es tu juez". Mentira. Porque "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito" (Juan capítulo tres versículo dieciséis). El diablo quiere que busques la gloria de los hombres. Dios quiere que busques la gloria que viene de Él.
Desde el punto de vista científico (neurociencia de la creatividad y psicología social):
Soñar con arte activa áreas cerebrales vinculadas a la creatividad, la búsqueda de reconocimiento y la sociabilidad. El arte es una expresión humana que busca comunicar belleza, emociones o ideas. En sueños, activa la corteza prefrontal dorsolateral (creatividad) y el núcleo accumbens (anticipación de recompensa social). Soñarse en actividades relacionadas con el arte o la ciencia insinúa el deseo de relacionarse con personas importantes, figurar o sobresalir en medios sociales como la política, el comercio o el ámbito intelectual, activando la corteza prefrontal ventromedial (evaluación del estatus) y la amígdala (deseo de aprobación social). El sueño indica el deseo de destacar como artista o intelectual, activando el estriado ventral (motivación por reconocimiento). Es frecuente en personas que ya tienen notoriedad en algún medio social, en el trabajo o abundantes amistades, activando la corteza orbitofrontal (autoevaluación positiva). Quienes tienen este tipo de sueños suelen ser personas alegres, de buen carácter y dicharacheras, que gustan de asistir a fiestas y paseos, lo que activa la corteza cingulada anterior (extroversión) y el núcleo accumbens (placer social). No hay profecía sobrenatural: tu cerebro procesa deseos de reconocimiento, pertenencia y estatus social usando el arte como metáfora de tu anhelo de brillar.
Desde el punto de vista del Cristianismo (la verdad que confronta):
¡Escúchame bien, artista de pacotilla! Soñar con arte no es solo un deseo de figurar y sobresalir, es Dios mostrándote que tu corazón anhela gloria, pero la estás buscando en el lugar equivocado. La Escritura es clara: "¿Cómo podéis creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?" (Juan capítulo cinco versículo cuarenta y cuatro). Así que si sueñas que te ves en alguna actividad relacionada con el arte o la ciencia, y eso insinúa que deseas relacionarte con personas importantes, figurar o sobresalir en determinado medio social (política, comercio, ámbito intelectual), eso es un diagnóstico: estás hambriento de reconocimiento humano. "El deseo de los humildes oíste, oh Jehová" (Salmo diez versículo diecisiete). Pero tu deseo no es de humildad. Es de orgullo.
Este sueño suele indicar el deseo de destacar como artista o intelectual. No es malo crear arte. No es malo buscar la excelencia. Pero "cualquier cosa que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres" (Colosenses capítulo tres versículo veintitrés). Si tu arte es para gloria de Dios, bendito seas. Si tu arte es para tu propia gloria, eres como los fariseos que hacían obras para ser vistos por los hombres. "De cierto os digo que ya tienen su recompensa" (Mateo capítulo seis versículo dos). Tu recompensa será el aplauso humano. Y nada más.
También es frecuente en personas que ya se mueven con cierta notoriedad en algún medio social, en el trabajo o que ya tienen abundantes amistades. El sueño no es solo para los que quieren llegar. Es también para los que ya llegaron. Y para ellos es una advertencia: "El que se cree estar firme, mire que no caiga" (Primera de Corintios capítulo diez versículo doce). La notoriedad es una prueba de fuego. "Porque a todo aquel a quien se le dio mucho, mucho se le demandará" (Lucas capítulo doce versículo cuarenta y ocho). Si ya tienes fama, cuidado con la soberbia. "Dios resiste a los soberbios" (Santiago capítulo cuatro versículo seis).
Por lo general, quienes tienen este tipo de sueños son personas alegres, de buen carácter y dicharacheras, que gustan de asistir a fiestas, paseos, etc. Esto no es malo en sí mismo. "Alegraos en el Señor siempre" (Filipenses capítulo cuatro versículo cuatro). Pero cuidado: la alegría mundana sin Dios es vacía. "La risa del necio es como el crujir de espinas debajo de la olla" (Eclesiastés capítulo siete versículo seis). El buen carácter sin Cristo es una máscara. La fiesta sin Dios es un eco de la vanidad. "Todo es vanidad" (Eclesiastés capítulo uno versículo dos). Puedes ser el alma de la fiesta y estar muerto en espíritu.
Conclusión final: El arte en tus sueños no es tu destino. Es el espejo de tus ambiciones. Si deseas figurar, pregúntate: ¿para qué? ¿Para gloria de Dios o para tu propio nombre? Si ya tienes notoriedad, pregúntate: ¿estás usando tu influencia para el Reino o para tu reino personal? Si eres alegre y dicharachero, pregúntate: ¿tu alegría viene del Espíritu Santo o de la botella? Porque "el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (Romanos capítulo catorce versículo diecisiete). No busques la gloria de los hombres. "Si aún agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo" (Gálatas capítulo uno versículo diez). Tu arte puede ser un altar a tu ego o una ofrenda al Altísimo. Decide. Porque "toda obra buena que hagamos, la hizo Dios para que anduviésemos en ellas" (Efesios capítulo dos versículo diez). Tu creatividad no es tuya. Es un préstamo de Dios. ¿Vas a usarla para enaltecerte a ti mismo? ¿O vas a usarla para anunciar el evangelio? El mundo necesita arte que hable de Cristo, no arte que hable de ti. Pinta para Dios. Canta para Dios. Escribe para Dios. Actúa para Dios. Porque "si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos" (Romanos capítulo catorce versículo ocho). ¿Para quién vives? ¿Para el aplauso de los hombres o para la mirada del Padre?
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